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  • Foto del escritorJoselyn Silva

Notas sobre la identidad




Es 1 de abril por la noche. Falta un rato para mi cumpleaños. Llegar a mi edad, cuando todo indicaba que no iba a sobrevivir, es algo que se agradece, año tras año. Hasta ahora nada me ha detenido: ni las negligencias médicas cuando nací, ni el que dijeran que no iba a tener una vida normal, ni años de enfermedades respiratorias, emergencias médicas ("vénganse con calma, pero es urgente que vengan": el doctor de mi secundaria); historial de depresión y ansiedad, seis enfermedades autoinmunes, casi veinte kilos menos, chingos de estudios, médicos realmente pendejos que afirmaron que lo mío era psicológico, choques entre medicamentos, aún más depresión y ansiedad, duelos... En fin. Me ha llovido. A veces una quisiera que todo parara; como anotaba en un post en ig, la muerte es muy atractiva; siempre lo ha sido.


Peeeeeero, hoy no es el caso. Ya que no moriré como rockstar, mejor le sigo.


Estos últimos días han sido de mucha reflexión sobre quién soy, qué quiero, para dónde voy. Aún sigo pensando varias cosas, pero hablar con una especialista en psicología de la salud y enfermedades crónicas me dio una guía. Hoy decido empezar a marcar varios elementos de quien soy en realidad. No expondré todo aquí, pero empiezo con algo relativamente sencillo:


Hoy reafirmo y confirmo que mi nombre es Joselyn, es Jos.


Mi primer nombre lo dejo en el olvido, o al menos algo así. Desde hace tiempo lo considero mi deadname, mi nombre muerto; es un nombre que no me define, que no dice nada de mí, que no tiene eco alguno. Sí, así me llamo y mi familia y varios compas aún me dicen así, pero (suponiendo que están leyendo esto), les pido que ya no lo hagan más. Ese nombre no soy yo. No voy a cambiarlo legalmente porque es un lío desgastante para el cual no tengo fuerzas ni ganas, así que recurro a pedirles a los que quiero y me quieren que no me llamen así nunca más.


Joselyn está bien. Sé que lo escribirán mal, pero no importa. Cualquier variante la prefiero antes que aquél. Eso sí, si optan por el diminutivo, por favor, por favor, por favor, que sea con una sola ‘s’: Jos. JOS. La razón es, también, relativamente sencilla: Jos con dos ‘s’, o sea, JOSS, es más femenino. JOS es más neutral. Lo prefiero así. Es otro asunto que luego les explico.


No tengo por qué dar explicaciones de nada a nadie. Si me quieres, te pido eso: olvida mi primer nombre y llámame Jos. Claro, no voy a dejar de quererte o procurarte si no lo haces, pero sabe que es como si llamaras a un fantasma; te responderé por educación y cariño, pero ésa no soy yo y nunca más lo seré. Puedo entender que te cueste, pero por favor hazlo, significa mucho para mí. Después de un tiempo, no habrá razón válida por la que me sigas llamando por mi deadname. Si me siento cómoda hablaré de esto contigo, si no, no hagas preguntas, no te corresponde.


El día está por terminar. Será 2 de abril cuando leas esto y quizás ya me hayas mandado alguna felicitación. Hoy tu mejor regalo es decirme por mi verdadero nombre; no hace falta nada más.


(El otro regalo ya lo mandó la Patrona, pero ésa es otra historia, y, como decía Michael Ende, debe ser contada en otra ocasión).


Y ahora sí, intentaré volver a esta cosa y a las demás redes. Mantente atentx: esto (como por quinta vez) está por comenzar.


Con amors,


Jos







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