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  • Foto del escritorJoselyn Silva

De COVID y otras aventuras




Albricias, sigo viva.


El virus nos atacó sin saber ni por dónde llegó. Con cuatro vacunas y el factor de transferencia aparentemente no es tan fuerte ni agresivo, pero qué caray, el dolor y el cansancio se dispararon.


Hoy estoy mejor, pero aún no canto victoria y creo que tardaré unas semanas en hacerlo. No es esto una búsqueda de lástima, simplemente una enunciación.


Lxs médicxs que nos atienden lo han hecho vía remota y eso ha ayudado a estabilizarnos, pero no anulan las molestias. Quizá se diga que exagero, pero es algo que no le deseo a nadie. El virus ataca todo el organismo y si no es una cosa, es otra; el caso es que jode bastante. Un ejemplo es mi Capitán, que fue a quien le dieron más síntomas desafortunadamente y hasta al hospital fue a dar. Todo parece estar en orden, pero no anula la preocupación.


Mi agradecimiento siempre para mi increíble reumatóloga y la psiquiatra, quienes estuvieron muy al pendiente. Otro punto es que se disparó la ansiedad, pero gracias a su ayuda se ha mantenido a raya. Y claro, al gastroenterólogo y los infectólogos que están sacando a papá adelante.


No puedo evitar pensar en las personas que se la avientan solas y está muy rudo. Acá afortunadamente tenemos el privilegio de que toda la familia y amigxs nos han preguntado qué necesitamos y se han ofrecido a traernos comida, el mandado, medicamentos y alguna otra cosa para alivianar el malestar, como una deliciosa mermelada de frutos rojos. (¡Voló! Gracias, Batman).


Así pues, tener una red de apoyo, como he hablado en otras entradas, es vital para sobrevivir. Sin ella, como también he dicho, ya no estaría aquí.


Pero bueno. No todo ha sido malo. Intento jalar el cuerpo para que funcione medianamente porque:


a) Tengo que darle a la carrera. Esta vez tocó Estadística y aunque no es mi fuerte, le eché los kilos y no me fue tan mal. Sigue Anatomía y Fisiología del Sistema Nervioso, materia que me fascina. Como dice Kobato, ¡daré lo mejor de mí!

b) Me gané una beca para estudiar inglés. Si bien en algunas áreas lo domino lo suficiente para comunicarme adecuadamente, la conversación se ha ido oxidando. Por ello esta oportunidad viene de lujo. Además el sistema está bueno y es avalado por National Geographic Learning. (Cómo me contactaron aún no lo sé).

c) También tengo que darle al Máster. Tampoco es mi fuerte y tengo que investigar muchas cosas, pero me gusta y es el primer paso, creo, para los planes que tengo a futuro. Quién sabe, a lo mejor siempre y sí puedo hacer la especialidad en Psicoinmunología o (Psico)Neuroinmunología. Y el Maestro de la ULA me abrió el panorama a otras posibilidades, pero eso se los cuento después.

d) ¡Estoy tomando clases de guitarra con el mejor Maestro del mundo! Es parte de activar otras partes de mi cerebro (siguiendo la teoría de las inteligencias de Howard Gardner) y mi cuerpo en general. Es pesado, sí, pero me brinda alegría y paz. Además Jerry es súper paciente y tiene en cuenta aspectos que otrxs profesorxs ni siquiera mencionaron.


(Paréntesis: pueden echarle ojo a sus redes y contactarlo aquí: Jerry Enciso)


e) Mi familia y amigxs me necesitan bien. Así que por ellxs hay que darle, así sea paso a paso, metro a metro, minuto a minuto. Aunque he ido superando el discurso de ser una carga, los remanentes siguen por ahí. Pero (y esto es importante) tampoco se trata de llevar el cuerpo y la mente al límite y terminar siendo una patata o peor aún, puré de patata. Poco a poco.

f) Una Power Ranger NUNCA se rinde, por más jodida que esté. Vamos, ni siquiera Kendrix o el Magna Defender se detuvieron aun muertos y bien muertos. Ya sé que son personajes ficcionales, pero son roles a seguir, son esa barra de la cual puedo sujetarme para no caer. Y otra vez, no se trata de creerme superheroína y que puedo contra todo, pero ayuda a no tirar la toalla, así avance un poquitito cada vez.

g) ¡Me voy al Wacken Open Air con mis mejores amigos! Es en un año, pero es otra de las cosas que me mantienen animada. Ir al WOA es uno de mis sueños y una promesa que le hice a Leo, misma que voy a cumplir. Quiero estar bien para disfrutarlo al máximo. Ir al WOA es el sueño de todx metalerx y se me va a hacer realidad. Después de ello, como se dice vulgarmente, ya me puedo morir. (Es un dicho, cabe aclarar; todavía hay mucho que hacer, pero me moriré un poquito).

h) Entré a varios concursos literarios. Estoy en espera del resultado de los dictámenes. Si son favorables, podría por fin publicar mis libros de cuento y poesía. (El libro álbum, papá, sigue en pie, pero es más complejo. Te juro que va a salir y es una promesa). Y si no, al menos me queda el haberme aventado; el haber superado el miedo y el pensamiento de que mi escritura aún no tiene la calidad suficiente. [Dato random: ¡se cumplen diez años de mi primer taller con mi querido Alberto Chimal! Aún no lo creo. Ha pasado de todo en estos diez años].


Y ya. Como si fuera poco, verdad. Jeje.


Así pues, tengo muchas razones para seguir adelante y vivir. Eso, vivir. El pensamiento y discurso de que no iba a pasar de los cuarenta años cada vez está más lejos. Como escribí por ahí, en memoria de lxs que ya no están lo justo es vivir, amar, servir, reír... En memoria de mi Pepín hermoso tengo que mantenerme viva, lo más sana y fuerte posible (y no sólo físicamente) y ayudar a les demás. Él no querría que me rindiera y, otra vez, en su memoria voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para tener y ofrecer calidad de vida. Mucho de lo que leen en este blog es por eso; mi hermoso es uno de mis motores y espero que, donde esté, lo sepa.


Cierro esta entrada antes de que me ponga a chillar como Magdalena. Respiro profundo, levanto la cabeza y pa’ delante.


Gracias por leer hasta acá.


Jos

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