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  • Foto del escritorJoselyn Silva

¡Inicio de año 2023!


Caricatura de su servilleta hecha por Leo el Monero. ¡Visítenlo en Facebook e Instagram! @leonardo_montes_deoca

¡Albricias! Sigo viva y, he de presumir, cada vez mejor.


Originalmente iba a escribir algo sobre el cierre del 2022 y el inicio en enero del 2023, pero he andado como trompo (y a veces literalmente jiji), por lo que apenas me di el tiempo para sacar esta entrada.


Recuperando lo que ya había escrito y haciendo memoria, el 2022 fue un año complicado pero satisfactorio; hartamente (mucho) muy duro, pero también bonito.

Entre otras cosas, nos dio covid, a papá le dio neumonía, mamá casi se nos va, me dio influenza, me diagnosticaron una nueva enfermedad autoinmune, terminé en el hospital por dolor rompiendo mi racha de casi tres años sin pisar uno, mi salud mental se vio afectada, falleció Jason David Frank... Como ponía en un meme por ahí, diosito, ya no quiero ser tu guerrera más fuerte; búscate otrx.


Ya sé, ya sé, diosito no tiene la culpa, pero ya estuvo bueno. Mas, como dice papá, preferible que nos llueva a unos poquitos pero que el resto de la familia esté bien. Pero que no se pasen tampoco.


Sin embargo no todo fue malo. Retomé la carrera de psicología y el máster, tuve a un Maestro maravilloso que hizo que me (re)enamorara de la carrera y me alentó a un futuro prometedor, entré al Semillero de Investigación con este Maestro y chicas increíblemente talentosas, vi a mi banda favorita con mi mejor amigo y cantamos a todo pulmón, recuperé cierta esperanza en el futuro, empecé clases de guitarra, hablé con David Yost y me mandó un video por mi cumpleaños, aumenté mi rango de alimentos, recuperé contacto con varixs amix, presenté en varios congresos nacionales e internacionales, viajé, conocí cuatro países nuevos, estuve en lecturas de poesía...

Si medimos la balanza por números de cosas buenas contra malas, al parecer ganan las primeras y puede que sí. Ahora que las enumero las pongo en perspectiva y me siento tranquila porque pese a la tormenta sigo de pie (o a veces flotando «de a muertito», pero ya sobre el agua); ya no estoy en un pozo oscuro lleno de mierda.


Las últimas consultas médicas me brindaron cierta calma y, por ejemplo, hablando específicamente del CUCI, ya estoy en otra fase del duelo. Creo que llegué a esa etapa de aceptación y negociación. De nuevo, ya no es un pozo sin luz, es un bache. ¡Y con la buena nueva de que ya no usaré biológico! *fanfarrias y serpentinas*.


(Ni yo me creo todo esto que pongo, pero pos es cierto).


El caso es que, aun con todo lo que pasó, aquí sigo con ganas de vivir y de tirar pa'lante. Quiero seguir con mi carrera de psicología para luego echarme la maestría y poder trabajar de ello (y por qué no, el doctorado para que Leo por fin pueda tener razón al decirme «doctora»). También me gustaría seguir con mi carrera literaria tanto académica como creativa, ir a congresos, hacer contactos, aventarme... Como dirían mis Maestros de Impro: aviéntate y mientras caes ves qué haces. También me gustaría eso, regresar a Impro. Y claro, seguir publicando en redes y en este su blog de confianza.


Regreso al párrafo de las cosas buenas para añadir más y más. Es como si la vida me dijera «hey, mira pa'cá, hacia la luz». Y sí, hay luz pese a la oscuridad, sólo que a veces no lo vemos (o no queremos verlo).


Cerré el 2022 y empecé el 2023 haciendo lo que mejor sé hacer: escribir. Una parte la leen acá; otra se queda conmigo, pero el caso es escribir (para que el agua envenenada pueda beberse, diría mi amada Chantal Maillard). Y prometerme eso: seguir escribiendo. Quién sabe, a lo mejor el 2023 es el año para sacar mis libros a la luz, tanto el poemario como el de cuentos.


Es otra de las cosas que me prometo y propongo: soñar, pero con los pies en la tierra; es decir, sí echar a volar la imaginación y la voluntad, pero también ser realistas. Un paso a la vez, una cosa a la vez; no hay necesidad de correr. Al menos no ahorita. Es prudente dejar que el cuerpo descanse y se reponga. Como me decía una muy querida amiga: «sanar no es algo lineal». Hay baches, hay escaleras, hay tramos planos... El caso es querer seguir avanzando. Y si ese avanzar es por medio del descanso, está bien.


Les decía que ando como trompo y es que me llovió de trabajo como no se imaginan. Cada vez hacemos más cosas en el Semillero de Investigación y mi proyecto va tomando más forma. Javier —el Maestro pro— nos anima a hacer trabajos a nivel profesional y tenemos en la mira irnos después a congresos nacionales e internacionales. Y pues claro que le entro. Por otra parte, por fin tuve en mis manos la antología de poesía en la que publicaron mi poema "Nahual" (¡lo encuentran en Amazon!) y la regalé a personas que sé que la valoran (me faltan algunas, pero dejen pido más ejemplares). Y otra cosa buenísima: ¡me van a publicar la ponencia sobre los conciertos de metal! ¡Sí, la que di en la UNAM en el Congreso Internacional de Horror y Metal Año I, In Memoriam Alfredo Nieves! Estoy inmensamente feliz, porque será en una revista que me gusta en la que han publicado autores y autoras que admiro.




Por si fuera poco, ¡empezamos el año con Turilli/Lione Rhapsody! Fui con mi hermana y oh, por todos los cielos empíreos, ¡fue increíble! Tocaron rolones como "Dawn of Victory", "Emerald Sword", "Wings of Destiny", "Riding the Wings of Eternity" —la cual le dedicaron al Master Cristopher Lee— o "Lamento Eroico". Fue sencillamente hermoso. Y así nos iremos a otros conciertos, como Moonspell o Mägo de Oz (¡vienen con Diabulus in Opera II!).


Y si eso no fuera suficiente, ¡este es el año en que nos vamos al Wacken! *Grita como fangirl*. No puedo esperar. Veremos a grandes bandas en la Tierra Santa del Metal. Le prometí a Leo que iríamos y se llegó la fecha.


Además de todo, en lo poco que va del año he podido ver a grandes amigos e ir a presentaciones de libros, como el de La Visitante, de mi querido Alberto Chimal, en la que pude charlar con Raquel, BEF y obvio Alberto. Fue maravilloso después de una pandemia de sólo presentaciones virtuales.



Así pues, es un grandioso inicio de año y esperemos que siga así el resto de los meses. Ya les estaré contando.


Por mientras, hasta aquí, porque tengo que chambearle.


Un mes tarde, pero ¡feliz año! Les quiero.


Jos


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